Alcanza tus metas como Entrenador Personal

Convertirse en Entredador Personal requiere conocimiento, pero también empatía para lograr las metas de tus clientes. Si quieres que tu negocio prospere y sea rentable, tu principal misión es tener siempre en cuenta las necesidades de quienes te contratan este servicio.

 

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Emili Hernandez,entrenador personal.

Lo básico antes de empezar a trabajar con un cliente es conocerle, y con conocerle me refiero a saber su historia médica, su historial deportivo, su estado actual, y sus objetivos y disponibilidad. Con esta información ya tenemos por dónde empezar, sabemos qué ha hecho hasta ahora para conseguir ese objetivo (que evidentemente no le ha funcionado), y tenemos la información necesaria para elaborar un plan a su medida.

Luego hay que explicarle al cliente que “la casa debe  ser construida empezando por los cimientos”, que las cosas es mejor hacerlas poco a poco y bien, que con prisas y mal. Todo lo que se consigue demasiado rápido, se pierde rápido. (Un claro ejemplo son las dietas milagro, y sus espectaculares efectos rebote).

 

Las sesiones

Como entrenador personal me veo con mis clientes de 1 a 3 veces a la semana, en sesiones que van des de los 60 minutos a los 90. Mis sesiones tienen siempre una misma estructura:

  • Calentamiento: aprovechando que mi cliente está “estático” en una cinta, elíptica o bicicleta, al mismo tiempo que elevamos la temperatura corporal para preparar el cuerpo para el trabajo posterior, solemos ponernos al día sobre cómo evoluciona: sobre qué tal ha ido la semana, si ha entrenado por su cuenta los días que estaban planificados, si se ha encontrado cómodo con el plan, si ve que está funcionando, si está contento y si hay que modificar algo. (estas son algunas de las preguntas que les hago para poder valorar, sin necesidad de hacer un test más completo, cómo evolucionamos hacia el objetivo marcado).
  • Parte principal: esta es la parte más creativa de un entrenador personal. Para cada objetivo, y para cada cliente es siempre diferente, ya que aunque tengamos dos personas con el mismo objetivo, lo que le va bien a uno no le puede ir bien a otro, o no gustarle, o no adaptarse a su estilo de vida, etc.
  • Estiramientos y relajación: una vez finalizada la parte principal mi misión consiste en estirar la musculatura implicada en el entrenamiento para que mi cliente que vaya de la sesión con la sensación de haber trabajado, pero al mismo tiempo de haberse relajado. De esta manera evitamos lesiones y la sensación de ser estirado por otra persona (en este caso yo) es realmente placentera.

Un buen entrenador, aparte de elaborar una planificación con pies y cabeza teniendo en cuenta todas las teorías del entrenamiento (que eso es fácil ya que está en los libros y lo enseñan en la universidad), ayudar a mejorar la técnica, la ejecución…, debe ser capaz, sobre todo, de ver los puntos débiles y mejorarlos, de mirar con objetividad y a partir de ahí reconducir o direccionar el entrenamiento según las características únicas de la persona que tiene delante. Y por encima de todo: debe ser capaz de motivar, apoyar, de no dejar que los ánimos decaigan nunca, y asegurarse, que si decaen, vuelvan a subir rápidamente.

 

Los clientes

Hay tantos tipos de clientes como personas en el planeta. Como ya he dicho anteriormente, cada persona es un mundo, y dos objetivos a simple vista iguales, se pueden enfocar de diferente manera según la persona que tengamos delante.

Podríamos englobar los clientes en 4 grandes grupos:

  • Los que no les gusta hacer ejercicio, pero lo hacen por prescripción médica, o porque conocen de sus múltiples beneficios pero desconocen como ejercitarse. Buscan sesiones amenas, y entretenidas. Es importantes que disfruten de la actividad física, y vayan viendo poco a poco como su salud va mejorando. Suelen ser personas muy agradecidas y fieles.
  • Los que tienen un objetivo estético, y desean mejorar su composición corporal. (Pérdida de peso, aumento de masa muscular, tonificación, etc.).Se mueven por objetivos, los suelen querer rápido, y son impacientes. Necesitan finalizar la sesión con sensación de haber trabajado mucho y muy específicamente.
  • Los que tienen un objetivo deportivo y buscan un profesional que les indique el camino exacto a seguir. Deportistas, corredores, triatletas…,  que buscan un profesional con prestigio y experiencia contrastada, que les de la confianza suficiente para seguir su plan a ciegas.
  • Readaptación al deporte después de una lesión. Como el primer grupo, son muy agradecidos si notan la mejoría, impacientes con su evolución.

Trabajo en equipo

Una persona sana y saludable, solo lo puede estar si encuentra un equilibrio compuesto de: actividad física de forma regular y adecuada, una correcta alimentación, una correcta pauta de descanso, y si mentalmente se siente feliz y realizada. Un entrenador personal difícilmente podrá controlar todos estos campos. Así pues, es siempre aconsejable el asesoramiento adicional de un buen nutricionista, y cada vez más las personas se dejan guiar por los life coaches (entrenadores de vida)

Un buen entrenador personal nunca ha de mentir a un cliente. Es importantísimo explicar en todo momento el porqué y el cómo de lo que se hace, para que de esta manera el cliente tenga un visión lo más general y real de la situación en la que está immerso.

Evidentemente, un entrenador personal, que lo que ofrece es un servicio y no un producto, se deberá centrar al 200% en la forma de tratar a las personas, ya que la empatía y la capacidad de motivación, que pueden parecer simples sentimientos, son lo que muchas veces se lleva el cliente después de una sesión.