Desmontando mitos alimentarios

En el trabajo, en el gimnasio, en la peluquería, en el supermercado, mientras comemos… cualquier sitio o actividad que hagamos es idóneo para hablar sobre alimentación y si es sobre mitos alimentarios, la cosa se anima. Muchos de ellos condicionan nuestra manera de comer, de cocinar y, en ocasiones, conducen a que cometamos errores que pueden afectar a nuestra salud impidiéndonos llevar un estilo de vida saludable.

 

Por: Ana y Laura Bilbao, Socias-fundadoras y dietistas-nutricionistas de Nuttralia (www.nuttralia.com)

 

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Pero, ¿qué es un mito? Se trata de una afirmación que reúne las siguientes características: es conocido por la población en general, no tienen base científica, afirma lo contrario de lo que realmente es y puede ser perjudicial para nuestra salud o, en el mejor de los casos, no tener efecto alguno.

En definitiva, se trata de creencias muy arraigadas, algunas sin fundamento científico, que condicionan nuestros hábitos alimentarios diarios.

Existen infinidad de mitos alimentarios, pero vamos a enumerar lo más comunes y los que están más relacionados con la pérdida de peso.

1. ¿Qué se dice sobre el pan?

  • El pan engorda. El pan es un alimento que apenas contiene grasa y en, muchos casos, lo que aumenta las calorías son los acompañamientos como la mantequilla, el chocolate o los embutidos.
  • Si quiero adelgazar, mejor tomo biscotes. En cuanto a los biscotes, tenemos que prestar atención a los ingredientes, ya que muchos de ellos tienen grasas saturadas y azúcares añadidos.
  • La miga engorda más que la corteza. La composición del pan es prácticamente la misma en la miga que en la corteza. Si acaso, la corteza, al tener menos agua, en igualdad de peso tendrá más calorías que la miga. Y no olvidemos que siempre será mejor pan integral que pan blanco, ya que nos aportará más fibra, vitaminas y minerales.

2. ¿Has oído algún mito sobre el agua?

  • Para adelgazar hay que tomarse todas las mañana agua con limón. Según los especialistas, no está demostrado que el zumo de limón tenga propiedades adelgazantes intrínsecas. Probablemente, la eficacia de perder peso venga condicionada por la sustitución de la toma del desayuno por el zumo de limón, que tiene un bajo aporte calórico.
  • El agua engorda. El agua no aporta calorías, ya que en su composición abundan las vitaminas y los minerales. Por lo que no engorda se consuma cuando se consuma.
  • No se puede tomar agua durante las comidas porque sienta mal. Es positivo tomar agua durante las comidas porque nos ayuda a la digestión y a ralentizar la velocidad de las mismas.

3. La fruta engorda, ¿mito o realidad?

  • Si estoy a dieta, no puedo tomar plátano. Las frutas contienen azúcares, entre ellos la fructosa. Una pieza mediana de plátano aporta, prácticamente, los mismos azúcares (entre 14-15g aproximadamente) y las mismas calorías (entre 65-70 kcal) que la manzana. La clave está en la variedad de los sabores y colores de las frutas.
  • La fruta como postre engorda. Los alimentos no engordan porque se tomen en un determinado orden, sino porque el valor calórico de lo ingerido supera las necesidades del individuo. No existe ninguna evidencia científica que respalde o haga pensar que al aporte calórico de una fruta pueda variar según el momento del día que se coma, así como que fermenta en el estómago después de las comidas, salvo que en el estómago tengamos una obstrucción intestinal
  • Si quiero adelgazar, sólo ceno fruta. Normalmente cuando cenamos sólo fruta tendemos a tomar una macedonia de frutas en la que combinamos diferentes frutas. Se trataría de una cena muy rica en azúcares, desplazando a otros alimentos en el momento de la cena.

4. ¿Huevo sí o huevo no?

  • Los huevos morenos son mejores que los blancos. El color de la cáscara del huevo no afecta al valor nutritivo, pero por ser una cáscara más solida y menos permeable, permite una mejor conservación.
  • Si tengo colesterol, no puedo tomar huevos. El huevo es un alimento bajo en calorías (un tamaño mediano aporte unas 70 kcal). Además, se trata del alimento de origen animal con la mejor calidad proteica. La evidencia científica no ha encontrado razones para eliminarlos de nuestra dieta si padecemos colesterol, ya que demuestran que existe un escaso efecto del consumo de huevos sobre el colesterol en sangre. Lo que sí deberíamos es moderar su consumo.