La diversión en el fitness

El número de gimnasios ha aumentado como la espuma en los últimos años provocado, principalmente, por un cambio de mentalidad en nuestra sociedad. En apenas unas décadas el deporte practicado en gimnasios ha pasado de estar asociado a conceptos como esfuerzo, trabajo duro e incluso sufrimiento. En la actualidad está vinculado, además, a una vía de escape para desconectar de la rutina o, en definitiva, a ser una diversión.

Fitness couple jumping happy at sunset with the sun in the background

Por: Ernesto Acosta, Director Técnico de EAC System y creador del programa BodyJump

Hoy en día es impensable que un entrenador no haga una clase divertida, ya que las personas demandan justo esto, una manera de desconectar de su día a día, cada vez más atareado y estresante, acordes al momento social en el que vivimos. Lo que quiero en este artículo es que reflexionemos hasta qué punto esto es bueno, ya que corremos el riesgo de que el empeño desmesurado de diversión empañe otros componentes esenciales que ha de tener cualquier clase colectiva.

Años 80 y 90

Algunos autores de los años 80 y 90 se planteaban justo esta pregunta que os lanzo, previendo la evolución de ciertas actividades colectivas hacia una tendencia más lúdica que deportiva. Autores como García Ferrando, catedrático de Sociología de la Universidad de Valencia, identificó en 1990 los principales motivos de práctica deportiva entre la población. El 58% señaló que una de las razones sería “por hacer ejercicio”, en segundo lugar, con un 46%, los encuestados comentaron  que otro de sus motivos se trataba de “divertirse”. La tercera razón más popular fue “por qué me gusta el deporte” con un 40%, mientras que la opción de competir solo fue esgrimida por el 4%, siendo este último dato corroborado anteriormente por Croxton y cols. (1987) en un estudio realizado sobre un grupo de universitarios.

En 2010

Más recientemente, en 2010, García Ferrando en colaboración de Ramón Llopis repitió el estudio, obteniendo unos resultados que evidenciaban un cambio de mentalidad sobre la práctica del deporte por parte de los españoles. En esta ocasión, el 70% de los encuestados señalaron que una de sus razones para hacer ejercicio era “por hacer deporte”. El 50% manifestó realizarlo “por diversión”, mientras que en tercer lugar quedó situada la razón de “mantener o mejorar la salud”.

En 2015

En otro estudio realizado en 2015 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, los resultados arrojan unos resultados más exactos debido a que en esta ocasión se preguntaba directamente a los encuestados sobre la principal razón sin permitir la elección de varias, como sí era el caso de los anteriores estudios comentados. En este informe se destaca que el 29,9% de la población española practica deporte principalmente por estar en forma, mientras que el 23% lo hace por diversión o entretenimiento, el 14,8% por motivos de salud y el 14,8% por relajarse.

En definitiva, y cogiendo de base el último de los estudios, nos encontramos con que el 23% de los españoles realiza deporte por diversión y el 14,8% por relajarse, motivos lúdicos en definitiva. Ante esta demanda, los gimnasios y los programas de entrenamiento han tenido la necesidad de adaptarse pero, ¿hasta qué punto es aconsejable que la diversión sea el principal objetivo de un programa de clases colectivas?

Más allá de la diversión

Desgraciadamente, la mayoría de las clases colectivas están muy poco equilibradas en ese aspecto y los instructores tendemos a dedicar mayor tiempo y esmero a factores relacionados con la diversión, omitiendo totalmente, o en gran parte, los otros dos pilares restantes.

Es muy común y frecuente ver en los gimnasios clases o masterclass temáticas dependiendo de la festividad en la que estemos en ese momento (Navidad, Semana Santa, ferias…), incluso se imparten clases disfrazados. Esto no quiere decir que me parezca mal, en absoluto, pero si pretendemos fidelizar a nuestro cliente con nuestro centro deportivo dándole prioridad a ese tipo de acciones llegará un momento en el que los usuarios apostarán por aquel instructor o gimnasio que más le haga reír, convirtiéndonos en meros animadores de fiesta en lugar de profesionales del fitness y el entrenamiento deportivo.

La diversión es importante, pero jamás podemos dejar que sea la principal base que sustente la planificación de un entrenamiento

Como dice el escritor británico Gilbert Keith Chesterton, “lo divertido no es lo contrario de serio. Divertido es lo contrario de aburrido, y de nada más”. Por lo tanto, debemos entender que la diversión no debe estar reñida en absoluto con la seriedad de nuestro trabajo. Cuando no tenemos los recursos suficientes desde el fitness para que nuestras clases no sean aburridas, tendremos que recurrir a estrategias relacionadas con todo lo mencionado anteriormente y eso terminará dañando y empobreciendo nuestro crecimiento profesional.

Con esto me refiero a que el concepto divertido puede ser muy relativo, y que tan divertido puede ser realizar algún día puntual una clase disfrazados de superhéroes, como enseñar y transmitir a tus alumnos a experimentar y descubrir sensaciones divertidas relacionadas con el entrenamiento.

Solo basta echar un vistazo a las redes sociales para darnos cuenta de que el sector del fitness está principalmente orientado al divertimento de cualquier forma, cueste lo que cueste. Clases sin estructura ni lógica de entrenamiento, un sin fin de ejercicios desaconsejados pero, eso sí, muy, muy divertidas.

Quizás el debate que planteo no sea solo relacionado con el fitness y se trate de una problemática más general que se da hoy en día en cualquier tipo de educación o actividad donde las clases tengan un papel importante, afectando desde colegios a universidades.

Para acabar os lanzo una reflexión, si un animador turístico tuviese que elegir entre divertir a sus clientes o garantizar su seguridad evitando que pasaran, por ejemplo, por un acantilado peligroso, ¿qué pensáis que elegiría? ¿Qué creéis que decidirían muchos monitores de fitness extrapolando este ejemplo a las clases colectivas? La diversión es importante, pero jamás podemos dejar que sea la principal base que sustente la planificación de un entrenamiento, ya que hay factores mucho más importantes que, como profesionales especializados, debemos atender.