Grupo objetivo 60+

El ejercicio aumenta la calidad de vida, la felicidad y la vitalidad. Por lo tanto, un entrenamiento sistemático con el grupo objetivo de personas mayores de 60 años es y debe ser especialmente importante para tu centro.

 

Por: Ester Albini, Reebok Master Trainer
grupoobjetivo60El objetivo de todas las medidas dietéticas y de ejercicio en la edad avanzada es el mantenimiento y la mejora de la calidad de vida, reduciendo al mínimo los cambios fisiológicos relacionados con la edad, evitando o retrasando enfermedades y por lo tanto, a través de ello evitando la necesidad del cuidado por parte de terceras personas. El movimiento promueve el mantenimiento de la integración social, un estilo de vida independiente y una vida activa. Por ello, una  preparación oportuna para llegar a la tercera edad a través de una dieta sana y movimiento es de gran importancia.

Una alimentación sana y la realización de ejercicios regularmente en la fase temprana de la tercera edad (entre 60 y 75 años) conducen al mantenimiento de los músculos y de la masa ósea, al buen funcionamiento del corazón y de la circulación sanguínea, así como a mantener los sistemas nervioso e inmunológico intactos. Principalmente es por todos estos motivos que las personas deberían aprovechar bien esta fase para prepararse adecuadamente para los años siguientes. En la vejez (más de 75 años) existen también medidas en el primer plano que llevan a una conservación de la calidad de vida.

¿Cuál es la realidad?

España es el segundo país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida, según la última edición del informe Panorama de la Salud 2013 ce la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En este documento se detalla que los nacidos en España tienen una esperanza de vida de 82,4 años, la segunda más alta de la UE después de Italia (82,7) y por delante de otros países como Francia (82,2), Reino Unido (81,1) y Alemania (80,8).

La tarea del entrenador es, por lo tanto, motivar e inspirar al grupo 60 + con una consultoría deportiva diferenciada. Mi experiencia muestra que una clasificación por edades (ver recuadro de la página xx) muy individual está muy demandada. La edad es sólo un componente entre muchos, la biografía deportiva, la situación de la vida y la salud así como el físico y la capacidad de rendimiento mental del atleta son mucho más importantes. Deportistas de 60 años de edad tienen un rendimiento a menudo mucho mejor que una persona de 30 años de edad que no practica ningún deporte.

¿El entrenamiento de resistencia o la fuerza?

Aunque el entrenamiento de resistencia tiene efectos positivos sobre el corazón y el sistema circulatorio, no protege contra una reducción de la masa muscular (sarcopenia). Cabe resaltar que la capacidad de resistencia de las competencias diarias desempeña un papel de menor importancia. La fuerza y ​​el equilibrio son los componentes centrales de las actividades de la vida diaria, en términos de mantenimiento de la salud y prevención de riesgos en el envejecimiento así como un mantenimiento a largo plazo de la integración social y la vida independiente.

Los consejos se dirigen a la mejora del asesoramiento para los adultos de la edad media y están absolutamente justificados. Aunque no debe pasarse por alto que en las personas que hayan tenido largos periodos de inactividad en particular, la función neuromuscular se limita, lo que puede resultar en un aparente problema de rendimiento motor. Sólo cuando la función neuromuscular es adecuada desde un punto de vista médico, es posible realizar un entrenamiento cardiovascular prolongado sin riesgo. Con un programa de entrenamiento de fuerza los músculos y la fuerza pueden obtener resultados en la vejez. Las personas mayores y ancianos responden de manera similar a los estímulos de entrenamiento supraumbral que los adultos más jóvenes. Así, mediante el entrenamiento de fuerza se puede aumentar la fuerza muscular, la masa muscular y la resistencia ósea. Los estudios han concluido que es posible incluso en personas mayores de 90 años un aumento del grosor de la fibra muscular.

 La edad y la fuerza muscular

En general se supone que en condiciones de vida normales el músculo esquelético de un adulto sano después de la segunda o tercera década de la vida empieza a perder su eficacia.
La pérdida de masa de la musculatura esquelética es el cambio más notable del músculo esquelético, que comienza a mediados de los 20. Hasta los 80 años desaparece cerca del 50% de la masa muscular. Esto se asocia con una significativa pérdida de fuerza, un impacto relevante sobre el rendimiento, la calidad de vida, y la salud. Hasta los 45 la fuerza decrece en alrededor 5% por cada década de la vida. Después se produce una pérdida acelerada de un 10%  por cada década de vida,  lo que conduce a una disminución gradual de la fuerza muscular y la resistencia. Al mismo tiempo, reduce la economía de trabajo la musculatura.

Entrenados y no entrenados

Como ya se mencionó, tenemos que considerar al proceso biológico de envejecimiento así como a la biografía deportiva y la capacidad de entrenamiento como factores genéticos. En los adultos no entrenados, la disminución de la fuerza máxima es sin embargo, sustancialmente mayor que en los adultos entrenados. La diferencia en el rendimiento muscular entre personas activas e inactivas se expresará en el proceso de envejecimiento y será cada vez más evidente. Los inactivos disponen a partir de los 70 años de sólo alrededor del 40 % del máximo rendimiento. Sin embargo, sus compañeros entrenados tienen todavía más del 65% de su capacidad. Así, en la edad avanzada, es principalmente la ausencia de intensidad y fuerza la responsable de la disminución de la fuerza muscular.